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¿Por qué quieres un periodismo humano? Un texto escrito por 200 personas

Este post lo escriben más de 200 personas, las que hoy han contestado en Twitter a la pregunta ¿Por qué quieres un periodismo humano? No hay citas, solo la remezcla más o menos literal de todas las razones expuestas, que son de todos y no son de nadie. Si habéis participado os reconoceréis. Al final, el listado de todos los que están detrás de estas palabras que nos cargan de ilusión, responsabilidad y vértigo, pero también de alivio: solos no vamos a poder, pero es que no estamos solos.

Queremos un periodismo humano porque el periodismo es humano o no es. Porque lo que no sale en los medios sí existe y no contarlo tiene sus consecuencias. Porque todos los días hay muchas buenas noticias de las que nadie se entera. Porque queremos que los seres humanos sean tratados como seres humanos. Porque preocuparse y no ocuparse es perder el tiempo. Porque el centralismo mata. Porque estamos hartos de las notas de prensa, del corta-pega, de la precariedad, de “hoy no hay preguntas”. El periodismo-robot no mola nada.

Queremos un periodismo humano porque el ser humano es la medida de todas las cosas, el centro y no lo colateral. Por nosotros y por ellos. Por civismo, por respeto, porque nos lo merecemos. Perquè avui és una necessitat més que mai. Porque ser in-cómodo, in-conformista e in-dependiente no es lo que nos han vendido, no es rellenar los huecos que dejan libre la pachanga de intereses particulares, políticos o económicos. Porque contar una historia puede ser peligroso si es tarea de desalmados.

Queremos un periodismo humano porque necesitamos volver a saber por qué quisimos ser periodistas. Porque no nos resignamos. Porque andamos jibarizados a base de siglas y datos. Porque se puede ser responsable, ético, honesto, concienciado y, además, ser feliz. Porque es bueno que se conozca el código fuente de aquellos que nos informan: sus dudas y sus miedos. Porque el periodismo, como la vida, empieza por las cosas pequeñas.

Queremos un periodismo humano porque en los dominicales hay pies de foto en plan “Rafa Nadal lleva vaqueros Diesel y cazadora H&M”. Porque queremos que hacer periodismo sea contar la historia más fantástica de todas, que es la realidad. Porque queremos medios que amplíen miradas y fronteras, no que empequeñezcan nuestro mundo. Porque de tanto informar nos hemos olvidado de servir. Porque nos importa, además de qué pasa y dónde pasa, ¡por qué pasa y a quién le pasa!

Todas estas frases, sin excepción, han sido escritas por todos vosotros, por todos nosotros, en poco más de una mañana. Y de la remezcla de todos hemos sacado una ecuación, que da como resultado φ.

ecuacionphi

Gracias por participar en esto. Ponemos vuestras razones en bucle para cuando tengamos dudas saber dónde recurrir.

¿De dónde venimos? 30 años de periodismohumano

Aquí estamos. A punto de darle al ‘play’ para ver nacer a periodismohumano.com. “¿Y estos? ¿De dónde salen?” Digamos que el período de lanzamiento de periodismohumano.com ha durado… 30 años.

Este post iba a ser una rápida reconstrucción de la trayectoria profesional de Javier Bauluz, director de periodismohumano.com, que tomó sus primeras fotos en el 1981, hace casi 30 años, en una manifestación en el Hyde Park de Londres. Después cogió el teléfono y le dijo a su madre: “No se cómo, pero ya sé qué quiero hacer”. Nos parecía una metáfora bonita de cómo aquel impulso llega hasta hoy. Pero tenemos a un director pudoroso y no nos deja jugar demasiado con personalismos, porque este es un proyecto integrador y colectivo, no de autor. Y como tiene razón (y es el jefe) pues se la damos.

Así que pasaremos de puntillas por encima de los años 80 y 90, cuando Javier se patea entre otras la Guerra de Bosnia, los principales conflictos de Centroamérica y presencia los últimos coletazos de Pinochet en Chile. Un buen día de 1995 suena el teléfono y le dicen que le han dado el Premio Pulitzer por la cobertura junto a sus compañeros de Associated Press de la crisis del cólera en Ruanda. Y diremos rápidamente que luego documentó en España el drama humanitario y legal de la inmigración en un cruel cambio de siglo.

Y llegamos a lo importante. Es entonces, a finales de los 90, cuando surge ese germen colectivo que está en la raíz de periodismohumano. En 1997 Javier organiza el primer Encuentro de Fotoperiodismo de Gijón, con la asistencia de profesionales como Corinne Dufka, Gervasio Sánchez, Cristina García Rodero, Santiago Lyon o James A. Fox. Más de 50.000 personas pasan por la exposición del evento. La mesa redonda principal de aquella primera edición se llama “Fotoperiodismo y derechos humanos” y además se desarrolla un “Manifiesto de ética fotoperiodística“. No sería el último manifiesto que saldría de Gijón. La cosa empezaba a moverse.

En 2004 se funda Piraván, una productora multimedia de periodismo para hacer “información humana por todos los medios”: vídeo, fotografía, texto, exposiciones, comunicación social. Los medios tecnológicos permiten ya hacer periodismo a bajo coste y Piraván lo hace. Sin embargo, la realidad es tozuda y compartida por la mayoría de los periodistas: a la mayoría de los medios de comunicación tradicionales simplemente no le interesan ciertos contenidos. No es cuestión de dinero.

El 18 de julio (vaya diíta) de 2008 se firma el Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos durante el 12 Encuentro de Foto y Periodismo. Un vistazo rápido a los primeros firmantes deja claro que muchos de los mejores quieren un cambio en los medios de comunicación tradicionales. Lo mejor vino después: cientos de periodistas y ciudadanos preocupados y decenas de organizaciones sociales, todas las asociaciones de la prensa de España y América Latina se han sumado. Dos años más tarde, todas las semanas caen unas cuantas firmas más.

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Primeros firmantes del Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos en la clausura del 12 Encuentro Internacional de Foto y Periodismo

Captura de pantalla 2010-03-08 a las 19.24.15El 14 de marzo de 2009, hace justo un año, nace esta página, P+DH. Un blog para hablar sobre periodismo y derechos humanos, para destacar la filosofía de trabajo de cientos de periodistas que se parten el cuello por las noticias de los nadies, esos que “valen menos que la bala que los mata“. Inmediatamente nos pudo el gusanillo y comenzamos a hacer lo que mejor sabemos hacer: buscar nuestras propias noticias, intentar demostrar con la práctica en qué tipo de periodismo creemos. De la queja a la acción. Hemos notado vuestro calor: casi 500 seguidores en twitter, más de 2.000 fans en Facebook, más de 90.000 visitas en apenas 140 artículos, un ritmo de publicación pausado. En este poco tiempo nos habéis demostrado varias veces que estamos a las puertas del nuevo ecosistema del periodismo.

Hay miles de millones de personas que no saben que P+DH existe. Y miles de millones de personas que no han firmado el Manifiesto. Hay miles de millones de personas que no tienen ni idea de qué es periodismohumano.com. Pero sí que estamos seguros de que la mayoría de esas miles de millones de personas quiere un periodismo ético, de servicio público, que tenga como referente los Derechos Humanos y que no responda a intereses económicos particulares. Nos toca salir de la burbuja e ir a buscar a toda esa gente con la que tenemos intereses comunes. Porque con toda esa gente siendo escuchada, aportando, leyendo, compartiendo, valorando y ‘usando’ nuestros contenidos para su vida cotidiana, sí: entre todos sí se puede hacer periodismo humano.

Buena Noticia en el Día de la Mujer

  • 1.100 de cada 100.000 mujeres mueren durante el parto en Burundi.
  • En el Día de la Mujer, Médicos sin Fronteras pone el foco en uno de los países más pobres del mundo.
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© François Dumont/MSF

En el 99º aniversario de la celebración del Día de la Mujer, a doce meses de cumplir el primer centenario, la igualdad en derechos de la mujer ha avanzado más en un siglo que en toda la historia de la humanidad. Sin embargo, la vida de cientos de millones de mujeres sigue estando amenazada física, psicológica y sexualmente desde el día de su nacimiento en la mayoría de los países del mundo por el mero hecho de ser mujer.

La cuestión del género empieza a ser introducida en la jurisdicción de determinados crímenes contra la humanidad, como la violación como arma de guerra. La cooperación al desarrollo también ha introducido el empoderamiento de la mujer como uno de los motores fundamentales para la construcción de sociedades más justas. La situación de la mujer empieza a ocupar un papel fundamental en la percepción internacional que se tiene de los países. Y la salud de la mujer es ya entendida como uno de los flancos que debilitan y expolian las posiblidades de desarrollo de un país.

Éste último caso es el que subraya en su último informe la ONG Médicos Sin Fronteras en el caso de Burundi, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer.

Quedarse embarazada y dar a luz en Burundi conlleva graves riesgos para la mujer. Según la OMS 1.100 de cada 100.000 mujeres mueren durante el embarazo o el parto. Además, 41 de cada 1.000 niños nacidos vivos mueren antes de su primer año de vida. Una cifra muy alta incluso para tratarse de Ãfrica y de uno de los países más pobres del mundo.

Hace una semana Mary Nicinanze, de 30 años, llegó al centro para urgencias durante el embarazo y el parto que desde 2008 Médicos Sin Fronteras gestiona en el sur del país, en la región de Burumbura, junto al lago Tanganika. Mary estaba en estado de desnutrición, con las piernas muy hinchadas y sin color en los labios.  Una ambulancia de la ONG la había traído desde el centro de salud local porque allí no tenían los medios necesarios para hacerle la transfusión de sangre que necesitaba. Su estado de salud era preocupante por lo que se quedó ingresada hasta dar a luz a una niña.

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© Sune Juul-Sorensen / MSF Nicizanye Mary junto a su bebé y su madre.

“La pequeña recién nacida está durmiendo en el regazo de su madre envuelta en una tela de colores que le han dado en la maternidad. Cuando nació estaba anémica y por debajo del peso normal y durante los dos primeros días tuvo muchos vómitos, pero poquito a poco ha ido recuperándose y ahora está mucho mejor”. Así explica el documento de MSF la situación del bebé.

“Si no hubiera venido al hospital mis hijos no tendrían madre”, explica Mary que tiene ya cinco hijos. Mientras, su propia madre hace lo que otras muchas abuelas en el centro, cuidar de su hija  y de su nieta y cocinar la comida que le ofrece el centro. Mary no sabe qué le ocurrirá cuando vuelva a su casa. Su marido no quiere saber nada de ella desde que enfermó por la desnutrición y ni siquiera sabe que ha tenido una hija.

Mientras, Mary sigue abrazando a Nduwakezan, que en Kirundi, la lengua local, quiere decir, Buena Noticia.

Más de 3000 asistencias en 2009

En Burundi, que arrastra las consecuencias de una guerra civil que se alargó desde 1996 hasta 2003, sólo la mitad de las mujeres cuenta con personal competente durante el parto. Los centros de salud locales a menudo carecen de servicios obstetricios o de urgencia. Por ello, Médicos Sin Fronteras cuenta con tres ambulancias que durante las 24 horas del día trasladan a las mujeres desde los ambulatorios a la maternidad de la organización.

© François Dumont/MSF  En Kabezi se atienden a cualquier hora del día los casos de urgencia provenientes de otros veinte centros de salud de la zona. El equipo dispone para ello de tres ambulancias, de un sistema de comunicación por radio y de personal médico cualificado.

© François Dumont/MSF En Kabezi se atienden a cualquier hora del día los casos de urgencia provenientes de otros veinte centros de salud de la zona. El equipo dispone para ello de tres ambulancias, de un sistema de comunicación por radio y de personal médico cualificado.

“Más de 200 bebés nacen aquí cada mes. El objetivo del proyecto es sobre todo reducir la mortalidad de las madres y de los recién nacidos” explica la comadrona de MSF Ann van Harver. ” La mayoría de las mujeres que mueren por las complicaciones del embarazo fallecen durante el parto o durante la primera semana después de éste”. Una cesárea a tiempo o una intervención rápida puede salvar en la mayoría de los casos la vida de la madre y del niño.

De hecho, otro de los sistemas que salva la vida de muchos niños prematuros es el método canguro: “se arropa bien al niño cerca de pecho de la madre para que el contacto corporal le aporte el calor que necesita. El efecto es parecido al que proporciona una incubadora y, al mismo tiempo, reconforta tanto a la madre y como al niño y estimula la producción de leche materna”, explica la comadrona.

Normalidad competitiva en las elecciones iraquíes

Un soldado iraqiuí es registrado al llegar a votar durante la votación temprana del ejército. Marzo de 2010. Ramadi, Irak.  AP Photo/Khalid Mohammed)

Un soldado iraqiuí es registrado al llegar a votar durante la votación temprana del ejército. Marzo de 2010. Ramadi, Irak. AP Photo/Khalid Mohammed)

por Alberto Arce

“El parlamento iraquí actual es mejor que el anterior y el que resulte elegido el 7 de marzo será mejor que el que nos gobierna hoy. Estamos aprendiendo poco a poco y sin experiencia previa. La democracia no nace de la nada. En Europa hay gobierno y oposición, en Irak es más complicado, aquí tenemos una división sectaria que lo condiciona todo”. Abdel Latif Al Hassany, Presidente de la región de Muthanna, una de las más tranquilas, situada al sur de Irak, resume con dicho tópico la naturaleza del proceso político que atraviesa su país bajo la tutela de una ocupación extranjera en retirada y una sociedad civil harta de una clase política y un estado que no garantizan la electricidad, el agua potable o la atención sanitaria para la población de un país devastado y convertido, tras siete años de guerra en un auténtico basurero. Al Hassany insiste en transmitir normalidad y garantizar seguridad. Su objetivo último, evidente, invitar a empresas extranjeras para que construyan en su región.

Las elecciones legislativas del 7 de marzo giran, aparentemente, en torno al debate sobre una serie de candidatos a los que se acusa de pertenecer al ilegalizado Baath, partido único del régimen derrocado hace siete años y abrumadora mayoría sunita. Según la explicación del Gobernador de Muthana y en vista de la tensión generada por la prohibición de concurrir a las elecciones que se les ha impuesto, sería fácil asegurar que el gobierno iraquí, de mayoría chiíta, con apoyo kurdo, trataría de profundizar la política de división sectaria, léase actual exclusión de la minoría sunita, que tan crueles consecuencias ha tenido para los iraquíes tras la invasión norteamericana.

Si a eso le suman una serie de atentados suicidas cuyas cifras de fallecidos se convierten en rutinariamente elevadas, recurrentes pesadillas de decapitaciones de familias completas o ejecuciones extemporáneas que ya nadie se esperaba como la de Ali “el químico”, Ex Ministro de Defensa del régimen de Saddam que ordenó la limpieza étnica de los kurdos, nos encontraríamos ante el mismo relato de la realidad iraquí que viene repitiéndose cual inevitable bucle desde hace varios años. El único resultado posible de este peligroso cóctel es la continuación de la violencia. Una violencia que, de desbordarse, justificaría la permanencia de las tropas extranjeras con fecha de abandono del país a lo largo del año 2011.

 Carteles electorales en las calles de Bagdad. (AP Photo/Khalid Mohammed

Carteles electorales en las calles de Bagdad. (AP Photo/Khalid Mohammed

No obstante, en una tertulia de hombres de mediana edad que se reúne prácticamente a diario en el kiosko de prensa de Abu Salwan, situado junto al garaje del parten los taxis en Al Ahlam, al sur de Bagdad, se amplía y normaliza el relato. Un poco de historia, recordada por Basil Abdelkarim, nos permite comprender que, si bien es cierto que la violencia es la lamentable característica que define gran parte de la realidad iraquí, su origen se remontaría a 1958, fecha en la que el ejército se hizo cargo de la situación bajo diferentes formas y, por tanto, la realidad actual no presenta demasiadas diferencias de fondo respecto de los últimos 50 años. Tampoco el sectarismo. Antes una minoría sunita controlaba el país en lo que muchos iraquíes califican como una auténtica dictadura totalitaria, ahora una mayoría chiíta lo hace con apoyo kurdo y formas relativamente democráticas. Se ha dado la vuelta a la tortilla. Sin más. Nada nuevo bajo el sol o las tormentas de arena iraquíes. Seguir leyendo →

“Si eres de la familia, Europa te da derecho a violar los derechos humanos”

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Pierre Galand, ex senador belga y presidente del Tribunal Russell sobre Palestina.

entrevista por Eugenia Redondo

Pierre Galand no espera a que nos sentemos para comenzar a hablar. Se siente cansado, apenas ha dormido durante los tres días que ha durado el Tribunal Russell sobre Palestina que ha presidido con tesón. Pero también está muy emocionado. “Ha sido históricoâ€, nos explica desde la sede de la organización ACSUR- Las Segovias, una de las anfitrionas del evento, con una taza de té en la mano y bajo la atenta mirada de un mapa de Israel y Palestina, que pareciera que había sido colocado allí a propósito. Nos habla del buen ambiente que se ha respirado esta semana en Barcelona, pero pronto entra a la carga. Si con alguien ha sido especialmente duro el Tribunal, cuyo leitmotiv ha sido luchar contra “los crímenes del silencio†es con la comunidad internacional, en especial con Europa, una Europa que Galand pinta como pusilánime y culpable del sufrimiento de los palestinos por omisión.

Me va a perdonar por la insolencia, ¿pero dónde quieren llegar ustedes con un Tribunal sin ninguna validez jurídica?

Todos los que nos hemos adherido a esta iniciativa partimos del convencimiento de que la única forma de resolver este conflicto es acudir a la legislación internacional. Es verdad que esta no tiene ningún poder vinculante, pero la historia de este Tribunal tiene que ver con el respeto del pueblo por las leyes internacionales. Éstas son la única herramienta de la que disponemos para prevenir la guerra, la única forma de luchar contra la incapacidad de la sociedad internacional de vivir junta y coexistir. Fueron las armas que utilizamos en Europa para luchar contra el fascismo y el autoritarismo; también fueron el instrumento para acabar con el apartheid y el colonialismo y a veces la sociedad internacional no recuerda esto y no sabe qué se puede hacer para combatir las injusticias.

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Un corazón de software libre para bombear humanidad al periodismo

Es el vértigo de quedarte sin excusas. Es la sensación de que si no haces algo realmente es porque estás bien como estás. Es la sensación de poder elegir. Internet nos ha puesto a los periodistas en un compromiso: ya no se necesita una imprenta; ni toneladas de papel; ni grandes antenas, ni millonarios estudios. Por primera vez, los periodistas “podemos ser tecnológicamente independientes“, como repite siempre el director de periodismohumano.com, Javier Bauluz.

¿Se puede crear un medio de comunicación técnicamente de la nada, con un presupuesto muy bajo y que sin embargo sea potente, versátil y atractivo?

Sabíamos dónde estaba la respuesta: en el software libre. Por eso para el nuevo medio periodismohumano.com llamamos a la gente de Nxtmdia: creen en el mismo ecosistema de la información que nosotros y tienen las mismas ganas de explorarlo. Junto con ellos hemos desarrollado nuestro sistema de publicación a partir de Wordpress, un gestor de contenidos en el que trabaja constante y desinteresadamente una comunidad internacional de desarrolladores, que contínuamente remezclan el producto original. Esa es la ventaja: no compras a un coste millonario la licencia para usar un gestor que no puedes tocar, sino que te gastas el dinero en mejorar un producto colectivo que es gratis en origen.

Con contacto diario (”más bien horario”, puntualiza Pau Llop, responsable de Nxtmdia) y una capacidad de trabajo y de resolución de problemas inaudita, hemos llegado hasta aquí. “Para nosotros”, dice Pau presa claramente del Síndrome de Estocolmo, “periodismohumano.com dejó de ser un proyecto más casi desde el principio. Por su filosofía, por la gente que lo integra, por quien lo dirige y por todo lo que sabemos que va a aportar al panorama mediático y a la profesión en nuestro país, simplemente es un privilegio poder formar parte de esta hazaña, que es en la que más pasión hemos puesto en nuestros tres años de vida como empresa”.

Hemos discutido mucho. Muchísimo“, dice Pau, y no vamos a discutir también sobre eso. “Al final la comunicación por correo se parecía más a un foro de opinión que a un seguimiento puro y duro”. Demasiada gente con criterio dentro de la misma habitación.

Sentados en la mesa principal de esa habitación estaban Daniel Aguilar, desarrollador técnico y maquetador de periodismohumano.com y Rubén Illescas, diseñador, al que os presentamos ayer. Son los que han dado forma, color y funcionamiento a nuestras ideas, aportando siempre su opinión. Un secreto: hay cosas que a ellos les gustan más que a nosotros; hay cosas que a nosotros nos gustan más que a ellos. Vosotros decidiréis quién llevaba razón.

“Esto ha sido más divertido de lo normal”, confiesa Daniel. “Han sido momentos buenos, muchas reuniones por Skype, cientos (o miles) de correos electrónicos, momentos de relax, momentos de estrés… El trabajo de desarrollo es bastante grande: se han tenido que ‘fabricar’ plugins a medida, reinventar otros que ya existían, crear una portada configurable, secciones especiales… Todo sin tocar nada que en el futuro sea incompatible con el potencial de Wordpress. Y por fin solo nos queda darle un empujoncito para que vea la luz. En poco tiempo, y aunque parezca mentira, voy a echar de menos seguir trabajando en periodismohumano.com“. Manda narices que ni siquiera nos conocemos en persona.

Hubo un e-mail, hace meses, en el que Pau LLop, tras uno de nuestros alardes de exigencia, nos decía: “chicos, bueno + rápido + barato no puede ser; escoged dos de esas tres”. Creo que acabaron haciendo una excepción y un sacrificio porque creen en esto tanto como nosotros. O eso parece en boca de Pau: “ahora es el turno del gran equipo periodístico que va a hacer que este corazón técnico que hemos creado bombee humanidad a una profesión que, sin duda, necesita sangre nueva como esta”.

24 horas sin inmigrantes

Por Mari Luz Peinado

El pasado 10 de septiembre, Brice Hortefeux, ministro del Interior francés, protagonizaba una escena que probablemente todavía le da dolor de cabeza. Durante un acto político, un simpatizante de su partido de origen magrebí quiso hacerse una foto con él. Una acompañante de Hortefeux quiso bromear y dijo, refiriéndose al joven: “Es nuestro pequeño árabeâ€. “Cuando hay uno, está bien. Cuando hay muchos es cuando hay problemasâ€, respondió el ministro. En ese momento – grabado por las cámaras de televisión y difundido por los medios de comunicación franceses – Hortefeux encendía sin saberlo una mecha que llega hasta hoy.

Entre las miles de personas que se indignaron con el comentario del ministro del Interior estaba Nadia Lamarkbi, periodista francesa de padres marroquíes, que supo que era el momento de hacer algo porque “la imagen de los inmigrantes cada vez es peor en Franciaâ€. Habló con sus compañeros. Se pusieron manos a la obra. Así nació la idea de este primero de marzo tan especial en Francia. El día sin inmigrantes.

’24 horas sin nosotros’ es el lema con el que el colectivo presidido por Nadia anima a los inmigrantes franceses y a sus descendientes a no participar por un día en la vida económica del país. Eso significa no consumir, no asistir a clase, no abrir sus comercios y no ir a trabajar. “Queremos que la gente se dé cuenta de que nuestra presencia es imprescindible, que se plantee qué pasaría si no existiéramosâ€, cuenta Nadia. Entre los objetivos también está desterrar la idea de que los inmigrantes sólo viven de ayudas sociales. “Vamos a demostrar que somos importantes en la economía francesa porque nosotros también consumimos y producimosâ€, asegura Karima, una de los miembros de la organización.

La iniciativa tiene una inspiración clara: la jornada que protagonizó la comunidad inmigrante de Estados Unidos en 2006. Entonces salieron a la calle para protestar por el endurecimiento de la legislación para los inmigrantes. En esta ocasión, lo que los organizadores han hecho ha sido llamar a la desmovilización. “Lo difícil va a ser medir cuánta repercusión ha tenido porque no es una manifestación sino todo lo contrario†dice la presidenta. Para dar un poco más de visibilidad a la acción, algunas ciudades como París sí que albergarán concentraciones.

Pase lo que pase al final, Nadia y el resto de los organizadores pueden estar más que satisfechos. Hace un mes no imaginaban que su iniciativa tendría tanta repercusión en los medios de comunicación franceses y que incluso traspasaría fronteras. Asociaciones de Grecia, España y, sobre todo, Italia, han apoyado la idea y también han llamado a los inmigrantes de estos países a solidarizarse. “Italia es especialmente activa pero allí no han pedido que la gente deje de trabajar porque saben que es muy difícil. Lo que harán es llevar un lazo amarillo en señal de solidaridadâ€.

Y esto es sólo el principio. Los organizadores esperan que el llamamiento se repita todos los años y que los países que no han podido preparar la jornada esta vez puedan participar en el futuro. “Muchas organizaciones de diferentes países se han puesto en contacto con nosotros para coordinar las próximas acciones. Además, estamos preparando una intervención en el Parlamento Europeoâ€, explica Karima.

La jornada de hoy pretende ser todo un símbolo de fuerza para los inmigrantes residentes en Francia en un momento especialmente complicado: el debate sobre la identidad nacional ha copado la portada de los periódicos durante el último mes y la polémica iniciativa para prohibir el burqa en lugares públicos ha vuelto a poner de manifiesto los problemas de integración de la tercera generación de inmigrantes. Esos que son franceses y no lo son al mismo tiempo.

Espacios de El día sin inmigrantes.

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Cómo seguir el terremoto de Chile

Una mujer sentada frente a las ruinas de un edificio tras el terremoto de 8,8  en Talca, Chile, Feb. 27, 2010. (AP Photo/Sebastian Martinez) #

Una mujer sentada frente a las ruinas de un edificio tras el terremoto de 8,8 en Talca, Chile, Feb. 27, 2010. (AP Photo/Sebastian Martinez)

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Recursos informativos por Ramón Salaverría

Caminar entre soldados

por Ãlvaro Vicente Palazón

Abordar al periodista Jon Lee Anderson en la puerta, a punto de dar una conferencia, con uno de sus libros, “La caída de Bagdad†(Anagrama), en la mano le hace sonreír. Creo que espera que le pida una firma. No ha reparado en que en mi otra mano sujeto una pequeña grabadora. Quiero una entrevista.

El idioma no será problema, Jon maneja un amplio español. Habla con la cadencia y el pulso de sus crónicas. De manera fluida, interrumpido por breves pausas que le permiten calcular las próximas palabras mientras deja espacio para asimilar la tensión de las escenas que narra. Un suave seseo, la entonación norteña y el espeto de algún que otro chévere delatan una precoz formación al otro lado del Atlántico a la que se mantiene fiel. Precisamente empezó como reportero en la redacción de “The Lima Timesâ€. Es más, fue en Sudamérica donde Jon Lee Anderson se inició como periodista de guerra. Porque al fin y al cabo ha venido a eso, a hablar de guerra.

Soldados de EEUU de patrulla en Afganistán. (AP / David Guttenfelder)

Soldados de EEUU de patrulla en Afganistán. (AP / David Guttenfelder)

Más adelante, en la propia conferencia, recuerda los conflictos de El Salvador, Nicaragua y Centroamérica como las primeras guerras que cubrió. Desde entonces -han pasado ya 30 años- Anderson se ha revelado como un periodista ecléctico. Ha cubierto catástrofes (el huracán Katrina y más recientemente el devastador terremoto de Haití), ha radiografiado ciudades, aldeas y barrios (desde las favelas de Rio hasta Mogadiscio, capital de Somalia), ha cultivado el reportaje, la opinión, la biografía y un género en el que ha acuñado un método propio, la semblanza. Quizá explique esto su renuencia a etiquetarse como “periodista de guerraâ€, pero no puede evitar reconocer que su carrera periodística “se ha visto matizada por las guerras, con pausas para escribir libros periodísticos, biografías…â€. No obstante, pausas relativamente poco frecuentes desde hace unos diez años en los que ha trabajado como corresponsal para “The New Yorker†en territorios como Irak o Afganistán.

Tras los atentados del 11 de septiembre enfocas tu carrera periodística en la crónica de guerra, ¿qué cambió aquel día?

Yo me marché a la guerra, sentí no solamente que el mundo iba a cambiar, sentí la compulsión de estar en un momento histórico y necesitaba acompañarlo, atestiguarlo.

Mi vida cambió. Ya ha vuelto a sus cauces, pero durante cinco años mi vida estuvo en guerra, no hice otra cosa que estar en guerra. Tenía una especie de sentimiento de obligación. No es que abandonara a mi familia, pero lo consideré de gran importancia. Cambió mi vida.

Supongo que tu primer contacto con la guerra, aunque como espectador lejano, fue durante el conflicto con Vietnam, ¿cómo lo viviste?
Yo era un niño cuando la guerra de Vietnam. Me ayudo a concienciarme, mi conciencia política, mi sensibilización social se despierta con Vietnam y con las luchas de derechos civiles de la población afroamericana en EEUU. Pero como periodista empiezo a curtirme en la posguerra de Vietnam, en esa primera generación posterior, abiertamente contraria a la política y a la conducta exterior norteamericana. Los de mi generación nos consideramos casi como los fiscales ambulatorios del gobierno norteamericano (ríe).

 Soldados de EEUU en Afganistán (AP / David Guttenfelder)

Soldados de EEUU en Afganistán (AP / David Guttenfelder)

Precisamente la Guerra de Vietnam marca un punto de inflexión en la cobertura mediática de los conflictos armados. No ha vuelto a repetirse la libertad de prensa, de movimiento… que las autoridades norteamericanas permitieron entonces.
Yo creo que es más bien un error de juicio, de percepción. La guerra de Vietnam, en cuanto a la intervención norteamericana en el país, duró trece años, desde mediados de los sesenta hasta mediados de los setenta. La mayoría de los periodistas que cubrieron Vietnam lo hicieron empotrados junto a las tropas, como en gran parte de las guerras anteriores en otros países. Ese modelo empezó a resquebrajarse en Vietnam, hubo algunos que hicieron reportajes sobre la sociedad vietnamita, pero la gran mayoría de los reporteros lo hizo junto a los soldados. No es que a partir de entonces se hayan vuelto más restrictivos, han seguido una política de mayor acercamiento, mayor tacto psicológico con el periodista. Es decir, hoy en día puedes ir a las guerras de Irak y Afganistán empotrado con las tropas norteamericanas o las de la OTAN y no te censuran. Piden que no reveles cuestiones de inteligencia militar que puedan amenazar la seguridad de la tropa, como el lugar exacto en el que escribes tu crónica. Que no avises de la muerte de algún soldado antes de que pueda ser notificado a sus familiares. O bien que si asistes a una reunión “clasificada†no la desclasifiques.

Soldados de EEUU transportan un compañero herido. (AP / David Guttenfelder)

Soldados de EEUU transportan un compañero herido. (AP / David Guttenfelder)

Ellos no necesitan censurarte, en la práctica caes en una especie de Síndrome de Estocolmo. Ocurre cuando uno anda diez días o dos semanas con unos soldados que arriesgan su vida para protegerte en un ambiente inhóspito, se crean lazos afectivos de grupo, sobre todo si son del país de uno, de su misma cultura, religión, idioma. Eso hace que uno se autocensure, sin que se lo pidan. Es muy envolvente.

Éste es, en concreto, el eje de la conferencia que imparte, invitado por la Obra Social La Caixa, en Madrid y Barcelona; “El reto de contar la verdad en plena guerraâ€. Anderson reconoce que “igual que la censura, cualquier imposición en nosotros duele y nos resentimos†pero aún así “buena parte de los nuevos periodistas no conocen otra forma de cubrir la guerra que no sea el empotramiento, nunca han sido free lance, deambulando solos entre ambos bandosâ€.

Hoy en día la cobertura de guerras como las de Irak o Afganistán procede casi en exclusiva de periodistas empotrados. Frente a esta forma de cubrir la guerra, el veterano periodista se muestra algo escéptico. “No es carente de ética hacerlo, y es más uno tiene todo a mano. Casi siempre le suministran comida, seguridad y transporte. En momentos difíciles viene muy bien a los periodistas, aunque acabas pasando las mismas penurias que las tropas; marchas nocturnas, peligros… Por supuesto hay un trueque, pero es implícito. A lo que voy es que no necesitan imponer una censura dura y draconiana porque entienden que ésta va implícita en la relación que establecenâ€. Y sentencia; “eso pende sobre toda la noticia. Es bueno tenerlo en cuenta.â€

Sin embargo, reconoce que “muchas de las cosas que sabemos que han ocurrido en las guerras de la última década provienen de periodistas empotrados, los que supuestamente están bajo la sumisión del Pentágono o de uno de los ejércitos en guerra en el mundo con interés por ocultar sus verdades y sus desmanes.â€

Acompañar a las tropas ofrece otra ventaja, la de conocer de primera mano el rumbo de la ofensiva, los próximos pasos de la campaña. La de estar ahí para contarlo desde el principio. Ya curtido en todo esto a fuerza de haberla enfrentado en años, Jon deshace mitos; “por más bien que preparas una operación militar… la guerra es como un virus que escapa del laboratorio, la violencia es como un organismo malévolo que busca clonarse, crea efectos que no puedes visualizarâ€. La crónica nunca puede escribirse antes de tiempo.

En cada uno de los conflictos a los que ha dado cobertura, también en el reciente caso de Haití, el reportero ha buscado “gente de confianza que conozca las hostilidades del terrenoâ€. Ha acompañado a tropas de su propio país pero a menudo ha enfrentado el camino por cuenta propia, ha sentido la tierra bajo las uñas. Para Anderson convertirse  en “embedded reporter†de manera permanente, en un sempiterno periodista empotrado, “es uno de los muchos desafíos éticos que podríamos calificar de obstáculos para que se tenga información imparcial desde los conflictosâ€.

No es el único desafío del periodista de conflictos armados. Jon reconoce los compromisos, las obligaciones inherentes a su condición de relator de guerra.

 David Guttenfelder, 12º Premio Internacional de Fotoperiodismo "Ciudad de Gijón" 2008.  Guerra en Afganistán.

David Guttenfelder, 12º Premio Internacional de Fotoperiodismo "Ciudad de Gijón" 2008. Guerra en Afganistán.

La sociedad empieza a inmunizarse contra la barbarie, las noticias que llegan de Afganistán e Irak ya no sorprenden a nadie y parece que la atención que generan es cada vez menor. ¿Cómo conseguir desde el periodismo reestablecer el interés y combatir la apatía de la sociedad?

Sí, es un reto mayor y no sé si tengo la clave mágica. Creo que utilizando distintos géneros; documentales largometrajes con componentes de entretenimiento o de narrativa visual. También obras periodísticas gráficas como “Vals con Bashir” o “Persépolis” son formas de llegar a un público más amplio, educados en base a una manera distinta de recibir las noticias. Creo que hay que probar todos los medios posibles para que lo que pase en el mundo siga incidiendo. Yo estoy dispuesto a que, si veo que la gente no lee mis crónicas en “The New Yorker†y asimismo no son reproducidas en otros países como España, estoy dispuesto a trabajar con un dibujante y hacer un libro gráfico si de esa manera llega a más gente, a los jóvenes. Yo hago de todo. Si es creativo, ¿por qué no? Creo que estamos en momentos nuevos, interesantes, que implican ciertas dificultades pero nos ofrecen nuevas posibilidades.

La reciente comisión Chilcot en el Reino Unido, y otra paralela en Holanda ya conclusa, se han propuesto esclarecer los motivos que impulsaron a ambos gobiernos a participar en la invasión de Irak así como dictaminar si ésta fue legal o no. ¿Ha jugado la prensa este papel en los Estados Unidos?

(Calla, pensativo). Los mismos diarios se han encargado de fiscalizarse. “The New York Times” ha hecho unos mea culpa en público bastante desgarradores, lo único que no ha hecho es arrancarse los pelos del pecho. En EEUU la prensa es muy abierta y se ha encargado de fiscalizarse. Aún así no se ha llegado a hacer lo que están haciendo en Inglaterra ahora y yo creo que sí, hay que hacerlo. Quizá no sea éste el momento, pero sí, es bueno que lo hagan. No sólo por la motivación de la guerra de Irak, por muchas cosas. Para mí Bush ha de ser enjuiciado y Cheney debe ir a la cárcel. Que un ex-vicepresidente de los EEUU sea más conocido por sus argumentos a favor de la tortura es una vergüenza, ha de ser amonestado por lo menos. Sí, es una deuda pendiente que tienen con nosotros.

Y a todo esto me surge una breve pregunta que languidece ya antes de escaparse, ¿cuando será el momento? Pero para entonces Jon es requerido por los encargados del Caixa Fórum y dejo que mi pregunta se apague.

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