
Un trabajador filipino de 75 años muestra la radiografÃa que determina su enfermedad por culpa de la exposición al amianto en la construcción de barcos para EEUU (AP Photo / Aaron Favila)
En España no dejará de morir gente por culpa del amianto hasta dentro de medio siglo. La exposición de los trabajadores a este mineral en la construcción de los coches que conducimos, de los barcos en los que enviamos nuestras mercancÃas o de los edificios en los que trabajamos provoca unos 300 enfermos de cáncer de pulmón al año, que van a ser más cuando a partir de 2015 la enfermedad dé la cara a una generación de currantes que todavÃa no saben que están afectados. Ahora que su uso es ilegal en la mayorÃa del mundo rico, el amianto se ha deslocalizado y corre a sus anchas por los pulmones de los paÃses en vÃas de desarrollo.
Hubo un tiempo, no lejano, en que esos pulmones sin protección eran españoles. Un murciano, ya jubilado, tiene estos dÃas contra las cuerdas a 22 empresas estadounidenses a las que ha llevado a juicio por provocarle un cáncer de pleura. Este trabajador del astillero de Cartagena, junto a otros cientos de compañeros, estuvo expuesto al amianto durante 29 años en la construcción de buques. Las compañÃas norteamericanas, con la complicidad de las autoridades, ignoraron en España las precauciones reguladas en su paÃs desde los años 70 sobre un material reconocido internacionalmente como muy peligroso.
De aquellos negocios, estas muertes. La última vÃctima del amianto se llamaba Josu Murua, un trabajador bilbaino del sector naval que falleció el pasado mes de diciembre. Dejó a su mujer embarazada de ocho meses y medio y a una hija de 13 años.
Pero España ya sabe que, aunque sea dentro de 50 años, dejará de enfermar por culpa del amianto, también conocido como asbesto. Desde 2002 es ilegal, como también lo es en el resto de la Unión Europea, Chile, Argentina, Japón, Arabia SaudÃ, Emiratos Arabes, Sudáfrica o Nueva Zelanda. Los jóvenes que hoy empiezan a trabajar en la construcción en esos paÃses pueden confiar en que sus alveolos estarán protegidos legalmente contra esas partÃculas que le han destrozado la vejez a sus padres, a sus vecinos o a sus hermanos mayores.
Como España ya no puede ser el cementerio del amianto, las empresas han tenido que buscar a otros a quienes contaminar. Estados Unidos no ha renunciado a encontrarlos dentro de su propio territorio, donde trescientos mil trabajadores siguen en contacto con un peligro, según datos de 2004 de la American Thoracic Society, que causa la muerte de uno de cada 125 hombres mayores de 50 años.
En todo el mundo, cien mil personas mueren cada año por culpa del amianto y más de cien millones de personas siguen respirándolo a diario, lo que asegura un impredecible pero en cualquier caso alto número de muertes durante este siglo. Canadá, siempre vista como la hermana buena de la familia norteamericana, determina parte de estas cifras. Exporta su amianto a lugares como India, Kirguistán, México, Pakistán, Filipinas, Ucrania o Vietnam, donde se puede trabajar y comercial con él con menos riesgo para su imagen, con menos gasto en salarios y con menos coste para su servicio público de salud.
Rusia y China también son lÃderes en la producción y consumo de materiales con amianto. En China, la mina más importante, que ha recibido premios de calidad por parte de las autoridades, es un campo de trabajo para presos (pdf).

Mina de amianto en Shimiankuang (China) (Foto: CentralAsianTraveler)
“¿Cómo puede ser que haya un contraste tan fuerte entre reacciones rápidas, por ejemplo, con la gripe porcina y la pasividad del mundo polÃtico frente a una causa de mortalidad mucho más importante?”, se pregunta en un completo artÃculo Laurent Vogel, experto en derecho laboral. Y se responde: “Ha habido un lobby muy activo y coordinado de los grupos industriales” y se ha “arrastrado a sindicalistas en nombre de la defensa del empleo. La enfermedad del asbesto se consideraba como el precio del progreso“.

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[...] Amianto: veneno para pulmones pobres [ http://www.pmasdh.com ] [...]
Hola José Luis, estoy interesada en este tema… ¿me podrÃas indicar de dónde has sacado los datos? He estado buscando en la Organización Internacional del Trabajo y en la Organización Mundial de la Salud pero no los he encontrado… MuchÃsimas gracias,
Patricia